Creo que una imagen vale más que mil palabras. En este caso
las palabras valen más que muchas cosas. Qué bueno que me hice este blog, de
alguna u otra forma, me desahogo bastante y nadie tiene cara de pelotudo con
las barbaridades que cuento. No me juzgan las letras, por eso amo escribir,
porque queda todo plasmado tal cual y no se tergiversa lo dicho.
Anoche, después de nueve meses (casi un parto) lo vi.. Sí,
vi a mi ex. El dueño de todos mis escritos, un cuasi muso. Fue lo peor de lo
mejor que me ha pasado. Lo extrañaba y lo sentí de nuevo.
Nadie dijo que estar enamorado era fácil y un trabajo del
cual sales con las manos limpias, al contrario, si no te ensucias, no tiene
gracia. Yo estoy muy ensuciada jaja. Cómo sea, nos vimos. Fui feliz, juro que fui feliz, y cómo la felicidad es
efímera y episódica, ya no lo soy. A
veces siento que me conformo con tan poco, con la limosna que me da, ya sé como
terminará esto. Él por su lado, con el orgullo en el cielo y yo por el mío, con
el corazón en el piso.
Anoche mi
vida fue desviada por el destino, fue demasiado evidente, fue demasiado...
Sólo pude
entenderlo ayer, que en realidad mi vida no está bajo mi dominio, pero sospecho
que en realidad ningún momento de ella lo está.
Y pensar que creía que había
salido para siempre, y en cuestión de un segundo puede el pasado estar tan vivo
como el presente. Efectivamente no pude darme cuenta de nada hasta que no tuve nada. Necesité
comprobar que eras como los demás, capaz de lastimar, para entender que
significas algo... muchísimo para mí. Agradecida hasta el infinito por
devolverme esa capacidad de poder sentir, todavía no logro entender porque
siento el amor sólo a través del dolor... pero así es, y hasta que no me
arrancaste una lágrima (dios sabe hace cuanto no lloro) no pude darme cuenta
que de alguna forma, digamos así porque así lo sentí, estaba (estoy)
enamorada.
Vuelvo a
estar viva, vuelvo a
sentir, vuelvo a sufrir, vuelvo a extrañar, vuelvo a querer algo que no tengo,
vuelvo a perder las ganas de absolutamente todo, vuelvo a reducir el mundo en
un solo nombre... vuelvo a conocer el amor.
Y si
realmente era necesario perderte para poder sentirlo.. estoy complacida, estoy
absolutamente conforme y muy cómoda una vez más en el dolor.
Te sumo como
un nombre más, pero único, como una nueva cicatriz que el día mañana, cuando
alguien como tal vez tú lo hiciste ayer, me pregunte el por qué de tantas
incógnitas en mi vida, pueda usar como respuesta. Como un desgarro, como algo
fugaz que sin importar el tiempo se mide en profundidad, que se llevó una parte
o apagó algo adentro mío.
Me
encantaría estar exagerando, me encantaría estar mintiendo como tantas veces
los hago cuando escribo (porque es evidente que aunque haya dos carteles de advertencia
que este blog contiene sólo ficción, la gente no lo entiende y tú tampoco lo
entendiste).
Pero esto es
real, es puro, es felicidad (lo juro) expresada de una manera muy rebuscada o
retorcida en forma de dolor, abandono y desesperanza.
Ahora eres
un nuevo culpable de esto que soy, de lo que en poco tiempo lograste
convertirme. Como quisiera guardarte algún rencor del cual sostenerme cuando
alguna noche al intentar y fallar dormir te necesite al lado. Pero lograste
lastimarme de la forma más exquisita de todas.. sin hacer nada.
Hay tanto
que hubiera querido decirte! pero me pusiste el estúpido orgullo adelante y me
alejaste, y me acercaste y me dejaste...
Soy muy
diferente a eso que ves, soy estas letras, soy las de ayer, y las de mañana,
soy un montón de cosas que la vida me obligó a dejar relegadas, a vender por un
montón de felicidad falsa. Fue la única manera que encontré para salir
adelante, aunque no me haya ido tan bien.
Nunca supe
bien tus motivos como para afirmar que te equivocaste conmigo, pero si supieras
todo lo que callan estos dedos que te escriben... si pudiera de alguna forma
traducir un uno por ciento de cada latido... me arriesgaría a decir que estas
equivocado al menos en lo que de mí proyectaste.
Se me ocurre
sólo irme a dormir con lo fuiste conmigo para intentar evitarte, já, con el
sabor a piscola en los labios que nunca te di de probar y ese abrazo que me
diste que para mi nunca va a tener vencimiento.
