lunes, 10 de diciembre de 2012

Ciclotímica.



Me siento una “masoquista” (lo pongo entrecomillado, porqué masoquismo es otra cosa, pero popularmente una persona que se tortura con algo en particular, se le llama masoquista). Me defino así, porque siempre ando buscando la necesidad de encontrar algo que me dañe hasta tal punto que mi sentimiento sea un odio profundo. Últimamente en mi vida, la felicidad y la tristeza van tomadas de la mano, a veces se asoma una, a veces la otra. Desde hace unos días, se viene asomando mi lado más masoca de la vida. Ese lado que me hace buscar cosas, para alimentar mi odio contra una persona en particular, la cual, no sé en qué intensidad odio, me encantaría odiarlo, con la misma intensidad que lo amé (amo) un día. Me encantaría…
Pero creo que por sobretodo eso, mi amor es más fuerte que mis ganas de odiarlo, de pegarle muchos combos, hasta dejarlo knock out en el piso, bofetearlo hasta dejarle la cara colorada, la espalda rasguñada, escupirle en la cara, por maricón y ególatra, por jugar conmigo y mis sentimientos… al rato de mi ataque de histeria, pedirle perdón, tirarme en sus brazos ahogada en llanto, decirle lo mucho que lo amo y qué me consuele hasta dormirme a su lado.
Y voy a esto porqué, releo mil veces las conversaciones que tuvimos y de las cuales no fueron tan agradables y cada vez me enveneno más al darme cuenta de las cantidad de pelotudeces que me decía. Y, más allá de eso, qué quizá si las decía, es porque sinceramente las sentía, más allá; era las respuestas tan arrastradas que le daba yo, con tal de cambiarle el pensamiento y qué no se fuera de mi lado.  Me arrastraba más que una babosa con sobrepeso que intenta llegar a la hojita para poder comersela, me arrastraba tanto, qué a veces pienso que mi arrastre hacia él, le encantaba y así podía alimentar su ego, su orgullo, y él podía decir: “La tengo comiendo de mi mano” (nunca lo hizo, pero me hace bien pensarlo, así más odio me dá).
No sé dan una idea de la infinidad de cosas que pueden cruzarse por mi cabeza, para poder concretar mi deseo. ODIARLO. Es lo mínimo que se merece, creo que mi odio, sería la mejor venganza, puede que en ves de todo esto que en realidad me toma mi tiempo, podría ser indiferente y mi venganza estaría resultando.
Habló como mina despechada. La verdad que un tanto lo estoy, pero no sería capaz ni de hacer la mitad de las cosas que dije, no sería capaz ni de siquiera odiarlo, ni desearle lo peor… Al contrario, me encantaría que fuera feliz, me encantaría que encontrará una buena mina, que lo amé, lo valoré, lo cuidé y esté a la altura que él quiera, obvio. Y capaz, si lo cruzará el día de mañana, poder saludarlo con un: Hola, tanto tiempo, cómo estás? En muy buena onda, y no en mala. Me encantaría que me dijera que está bien, recibido, trabajando, con proyectos de vida por delante… En realidad, eso me encantaría, que sea feliz, qué de su boca salga un:  “puedo considerarme una persona afortunada y realmente feliz”. Pero creo que es mucho pedir, él jamás me dirá eso, jamás actuará así como a mí me gustaría. Pero tiendo a idealizar mucho las cosas y puede qué esto sea una de mis acciones mentales.
Cuánto tiempo durará? Si alguien me lo puede contestar, que me envie un e-mail a mi casilla.
Buenas noches.

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