Nunca estuve tan callada, tan apresada de mi misma,
tan ansiosa por moverme de lugar, es como si la puerta de salida, fuera la de
entrada, como si al salir por el techo, estuviera subiendo por el subsuelo,
como si el mundo fuera una minúscula esfera color verde, azul oscuro, ya ni se…
Pero estoy disfrutando el cielo, el suelo, la realidad y los sueños, porque lo
único que conocen hoy mis manos es límite de mis palabras. Y pido ayuda a
gritos, y soy yo la única indiferencia que lastima, que me perpetúa en este
estado desfigurado, que me condena a no pertenecerme.
Tengo los ojos, los hombros y el alma tranquilos, de hacer mucho, de esperar lo que no pasa. Es una locura pensar solos, dudar, llorar y no soportar algo que no sabemos con seguridad si existe o no…Y aunque intente, no existe manera de hacerte entender lo que me haces sentir. No hay forma, ni siquiera remota, de darte una idea de lo que implica estar bien, porque estás tú.
En algún momento pensé que el amor se midía con dolor y no con la cantidad de “te amos” dichos ni con la cantidad de lágrimas que derramamos en su nombre.
Me sentía vacía. Hoy me despierto aferrada a lo que eres conmigo. Y tengo tanto miedo…
Miro para el costado, busco a mi alrededor, intentando imaginar si alguna de todas aquellas personas podrían intentar tomar tu lugar; pero enseguida pierdo el interés, las ganas de olvidarte, y una vez más prefiero vivir con el miedo a vivir sin ti.
Tengo los ojos, los hombros y el alma tranquilos, de hacer mucho, de esperar lo que no pasa. Es una locura pensar solos, dudar, llorar y no soportar algo que no sabemos con seguridad si existe o no…Y aunque intente, no existe manera de hacerte entender lo que me haces sentir. No hay forma, ni siquiera remota, de darte una idea de lo que implica estar bien, porque estás tú.
En algún momento pensé que el amor se midía con dolor y no con la cantidad de “te amos” dichos ni con la cantidad de lágrimas que derramamos en su nombre.
Me sentía vacía. Hoy me despierto aferrada a lo que eres conmigo. Y tengo tanto miedo…
Miro para el costado, busco a mi alrededor, intentando imaginar si alguna de todas aquellas personas podrían intentar tomar tu lugar; pero enseguida pierdo el interés, las ganas de olvidarte, y una vez más prefiero vivir con el miedo a vivir sin ti.